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Educación alternativa que transforma vidas


Más que un diploma de cuarto año, los 129 jóvenes que se gradúan de cuarto año de las escuelas alternativas de los Centros Sor Isolina Ferré reciben una nueva oportunidad para saberse capaces de asumir nuevos retos y aportar a un  Puerto Rico diferente. 

“Aprendí a controlar mi carácter, a resolver mejor mis problemas;  a ser valiente. Aprendí que es importante completar la escuela para ser alguien en el futuro. Mejoré mis notas y me prepararon para la universidad”, dice Miguel Ángel Rivera García, joven de 18 años residente de Salinas que estudió en la escuela alternativa de CSIF-Guayama.

“Nunca nos faltó un beso y un abrazo, haciéndonos sentir que somos parte de una familia. Aunque nos graduemos y cada uno siga el camino que Dios le tiene preparado, parte de nuestro corazón se queda aquí, en estas paredes llenas de buenos y gratos momentos, que nos han hecho crecer y madurar como personas”, expresa Melissa Torres García, de 18 años y residente en Ponce, quien se gradúa de la escuela de CSIF-Ponce.

Ambos jóvenes forman parte de la Clase Graduanda 2017 de las escuelas alternativas de los CSIF en Ponce, Guayama y Caimito. Sus testimonios ponen de manifiesto la efectividad del programa de educación alternativa de los CSIF,  que está basado en un sistema constructivista en el cual se desarrollan planes individualizados por estudiantes y se diseña un currículo adaptado a la forma de aprender particular de cada joven. Este programa cuenta además con un sistema integrado de apoyo que prepara al estudiante para manejar las diversas situaciones que enfrenta en la vida.

“La efectividad de nuestro modelo se deja ver en cada una de las vidas que se transforman a su paso por nuestras escuelas. También se hace evidente en el hecho de que el 83% de nuestros egresados continúa estudios postsecundarios o ingresa al mundo del trabajo”, destacó el principal oficial ejecutivo de los CSIF, José Luis Díaz Cotto. Otros datos importantes que confirman la efectividad del modelo es la tasa de asistencia a clases de 85.4% y la tasa de graduación de 90%, significativamente mayor que la tasa de casi 75% reportada por el DE para el curso escolar 2014-15.

Esto se logra con un sistema integral de apoyo que, además de la excelencia académica, brinda a los jóvenes ayuda emocional, espiritual, orientación vocacional y búsqueda de empleo, entre otras. El objetivo es lograr una transformación para que cada estudiante se convierta en un joven productivo, independiente, comprometido con su desarrollo personal y capaz de contribuir al bienestar común. “Todos estos esfuerzos me ayudaron a darme cuenta que existe una vida mejor esperando por mí”, confirma la joven Melissa.

Los actos de graduación se realizaron en el Centro de Convenciones de Guayama ante la presencia de familiares y amigos de los graduandos. La inmensa mayoría de ellos quedó fuera del sistema público de educación por diversas razones y de no ser por el apoyo académico y sicosocial recibido en los CSIF se hubieran convertido en desertores escolares